Aférrate a la bendición espiritual, soltando lo terrenal

Aférrate a la bendición espiritual, soltando lo terrenal (Lucas 18)

Por: Thalía Castillo

V 1-8 Parábola de la viuda y el juez injusto

En esta porción el Mesías habla sobre la oración, nos enseña la necesidad de ser constantes en la búsqueda del Eterno, de no desmayar. Yeshúa pone como ejemplo a un juez injusto que no temía al Eterno, ni respetaba a los hombres, pero que fue capaz de hacerle justicia a la viuda debido a su insistencia, cuanto más el Todopoderoso que es justo y fiel, contestará las peticiones de sus hijos que claman a Él día y noche. Pero en este tema hay que analizar un aspecto importante acerca de la oración, pues no se trata solo de pedir y pedir, sino que nos debemos acercar al Padre con gratitud, exaltación, emunáh, en búsqueda de una comunión y para ello no podemos caer en repeticiones siendo religiosos, ni en pedidos materialistas, debemos ser congruentes y dirigirnos por la instrucción para poder conocer la voluntad del Padre y orar de acuerdo a ella, también es importante saber esperar su respuesta y confiar plenamente en Él, pues el Creador tiene cuidado de nosotros y a su tiempo nos responderá y aunque la respuesta no sea quizás lo que pedimos, Él conoce aquello que necesitamos y permite que todo obre para nuestro bien. Yeshúa se hace la pregunta de si cuándo él vuelva hallará emunáh en la tierra, y este cuestionamiento nos exhorta tanto a analizarnos como a permanecer firmes en el camino de la fe, perseverando hasta el final en la obediencia, santidad y fidelidad al Padre, sabiendo que: 2Pedro 3:9 El Señor no retarda la promesa, como algunos la consideran tardanza, sino que es paciente hacia vosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (teshuvá).

Colosenses 4:2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias,

1Tesalonicense 5:16-18. 16 ¡Regocijaos siempre! 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Elohim para vosotros en el Mesías Yeshúa.

V 9-14 Parábola del fariseo y el publicano

El Mesías nos da otra enseñanza acerca de la oración y es sobre la importancia de la humildad para acercarnos al Padre, nos muestra la diferencia entre una persona religiosa, en este caso el fariseo, que oraba desde una postura altiva y prepotente, demostrando una confianza excesiva en sí mismo basada en los parámetros de su tradición, se sentía muy santo, al punto de menospreciar a otra persona, pero el Eterno no se agradó de su oración, dice la escritura que oraba consigo mismo pues el Todopoderoso aborrece la arrogancia. Pero el otro individuo era un pecador, un publicano, pero que decidió humillarse, reconocer su condición y su necesidad regresar al Eterno, ni aun se atrevía a levantar los ojos, solo suplicaba el favor del Creador, por eso fue escuchado y justificado primero, porque el que se humilla es reconocido, pero el que se enaltece termina siendo humillado.

Salmo 138:6Aunque YHVH es excelso, atiende al humilde, Pero al altivo lo reconoce de lejos.

Santiago 4:6 Pero da mayor gracia, por lo cual dice: Elohim resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Como creyentes debemos ser humildes y muy cuidadosos para no caer en la religiosidad y en la jactancia pensando que ya tenemos la salvación ganada, tenemos que seguir, esforzándonos a diario, siendo fieles y consagrados al Padre, y si cometemos algún error reconocerlo y cambiar para poder mantener nuestras vestiduras blancas y alcanzar el fin de nuestra fe que es la salvación de nuestras almas.

V 15-17 Las personas le llevaban sus niños a Yeshúa para que él los tocase y los bendijera pero los discípulos al ver esta situación comenzaron a llamarles la atención, quizás pensando que las enseñanzas del Mesías eran tan importantes que no debían ser interrumpidas por nada, pero Yeshúa les dice que dejaran a los niños acercarse a él y que no lo impidieran, y pone a los infantes como ejemplo, para decir que los que son como ellos heredarán el reino de los cielos, por su humildad, su transparencia, su disposición para creer completamente sin dudar, su limpio corazón. Estas cualidades tienen que estar en los creyentes, solo así se consigue tener un corazón adecuado para recibir el reino.

V 18-30 El joven rico (Basado en el escrito de Mateo 19)

Este hombre era observante de los mandamientos, los guardaba desde su juventud, pero le faltaba algo y Yeshúa va directamente a ello, él tenía una atadura que no le dejaba avanzar hacia la vida y por su pregunta podemos notar que aunque obedecía la Tórah y tenía muchas posesiones, sabía que le faltaba algo para estar pleno y eso era dejar el apego a las riquezas, desprenderse de todo y seguir a Yeshúa, el Mesías le muestra el requisito indispensable para heredar la vida, y ese es negarse a sí mismo y seguirle a él, él es la puerta de entrada, porque aunque se guarde la Tórah, que es muy importante,  sino se está dispuesto a desapegarse de lo terrenal y entrar por la puerta angosta siguiéndole, entonces no se está listo para heredar la vida eterna porque las ataduras a este mundo son más fuertes. Y como estudiamos en Mateo 6:24, nadie puede servir a 2 señores, porque amará a uno y menospreciará al otro, es imposible servir al Eterno y a las riquezas.

Cuando el joven oyó las palabras del Mesías se puso triste y se fue, Yeshúa sabía que el corazón del joven estaba puesto en su tesoro terrenal y que le dolía desprenderse de él, por eso le dice que lo venda todo, para que fuera libre de ese apego que lo detenía, que lo diera a los pobres para que hiciera verdaderos tesoros en los cielos donde ni la polilla, ni el orín corrompen, y de ese modo podría seguirlo a él, pero no pudo hacerlo.

Aquí encontramos también un principio que vemos desde la Tórah, y es que el Eterno le permite la riqueza a algunos para que compartan con el necesitado (tzedaká), no para que se apeguen a ellas cayendo en la avaricia, tristemente es lo que sucede en el mundo, los ricos cada vez se hacen más ricos y los necesitados cada vez tienen menos por causa de que los que más poseen no quieren compartir sino tener aún más y hacen lo que sea para ello. Como lo estudiamos en el análisis de la pirámide de Maslow, el hombre no se conforma con tener sustento y abrigo, sino que quiere cada vez más hasta llegar a la cúspide centrándose solo en sí mismo y olvidándose de su prójimo, pero al final sucede como la parábola de aquel hombre, que era muy rico y no tenía descendientes, y que había acumulado tantos frutos que ya no cabían en sus graneros y dijo a sí mismo que construiría un granero aun mayor para almacenar todo su grano y que después le diría a su alma, ya tienes muchos bienes acumulados para muchos años, come, bebe y diviértete pero que en esa misma hora el Eterno le dijo, Insensatoesta noche vienen a pedir tú alma y todo lo que has guardado para quién quedará.  Y esto es lo sucede cuando en esta vida solo se vive para acumular más y más sin pensar en el prójimo, solo sembrando para la carne y amando las posesiones, la consecuencia es perder el alma, porque ninguna riqueza puede comprar la salvación, todo se queda aquí abajo. ¿De qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma?

¿Cuál es la forma correcta de aplicar las palabras que Yeshúa le dice a este hombre (vende lo que tienes y sígueme), será que debemos venderlo todo? No necesariamente significa que tengamos que hacer esto de forma literal, el punto principal de las palabras del Mesías es enseñar que, para heredar la vida, tenemos que desprendernos de todo aquello que constituye un apego y nos detiene en este mundo; para este joven eran sus riquezas, pero para algunos puede ser el afán por el éxito, el trabajo, las amistades, o incluso la familia, en fin, todo aquello que sea un ídolo subjetivo en nuestra vida de los cuales no nos podemos desprender. A su vez esto se convierte en el obstáculo para heredar la vida eterna, pues para tener acceso a esas moradas celestiales y ser levantados cuando regrese el Mesías no puede existir algo que nos retenga en esta tierra e impida que seamos libres.

V 31-34 Yeshúa nuevamente les anuncia su muerte a sus discípulos, refiriéndoles los padecimientos que tendría que vivir, tal y como había sido dicho por los profetas.Isaías 53:3-7. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, Varón de dolores, experimentado en quebranto, Escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y lo tuvimos por nada. 4Él mismo cargó con nuestras enfermedades y llevó nuestros dolores; Y nosotros lo consideramos comoherido, azotado y humillado porElohim. 5Pero Él fue traspasado por nuestrastransgresiones, Molido por nuestros pecados. El precio de nuestra paz cayó sobre él, Y por su herida fuimos sanados. 6Todos nosotros nos descarriamoscomo ovejas, Cada cual se apartó por su camino, Pero YHVH cargó en Él el pecadode todos nosotros. 7Siendo oprimido (aunque fue Élquien se humilló a sí mismo), No abrió su boca; Como cordero fue llevado al matadero, Y como la oveja enmudece ante sus trasquiladores, Así no abrió su boca; …

También les comentó a los emisarios acerca de su resurrección, que ocurría tres días después de su muerte, pero en esos momentos aun no entendían estas cosas, mas cuando Yeshúa fue levantado lo comprendieron todo. Juan 2:22 Cuando fue pues resucitado de entre los muertos, sus discípulos recordaron que había dicho esto, y creyeron a la Escritura y a la palabra dicha por Yeshúa.

V 35-43 El hombre ciego al escuchar que Yeshúa estaba cerca comenzó a llamarle en alta voz para que pudiera acudir a él en medio de la multitud, muchos lo reprendían pero él no cesó de dar voces, clamando por misericordia y fue escuchado por el Maestro, quien se detuvo y le preguntó que quería que le hiciera, a lo cual respondió que deseaba recibir la vista y así fue, ocurrió otro milagro más, sus ojos fueron abiertos y el Mesías le dijo: tú emunáh te ha salvado, pues ese hombre creyó completamente que Yeshúa era el enviado del Eterno y que con la autoridad que tenía podía ayudarle, por eso cuando recibió el milagro exaltó al Todopoderoso y comenzó a seguir al Mesías, asimismo todo el pueblo cuando vieron lo ocurrido dieron exaltación al Eterno.