Creyendo en las palabras de Elohim para no dudar, ni ser incrédulos a la profecía cumplida (Lucas 24)

Por: Thalía Castillo

V1-12 En esta primera parte se narra el evento de la resurrección del Mesías, se confirman sus palabras cuando dijo que estaría 3 días y 3 noches en las profundidades de la tierra, así como el profeta Jonás. Mateo 12: 39- 40. 39 Él, respondiendo, les dijo: Una generación malvada y adúltera está buscando una señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal del profeta Jonás; 40 porque exactamente como Jonás estuvo en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Las mujeres fueron en la madrugada del primer día de la semana al sepulcropara ungir el cuerpo con las especias aromáticas, pero Yeshúa ya había resucitado, un aspecto que nos demuestra que él resucitó en erev, cuando terminó el Shabat semanal. Ellas se quedaron perplejas pero dos varones con vestiduras resplandecientes se les acercaron para darles la noticia de la resurrección y aunque en un principio tuvieron temor, ellos les hicieron recordar las palabras que tantas veces había mencionado Yeshúa acerca de su muerte y resurrección; ellas se acordaron, se pusieron muy gozosas y fueron a darles la noticia a los emisarios, pero estos en primera instancia no les creyeron, exceptuando a Kefa que fue a comprobarlo por sí mismo y quedó maravillado al ver el sepulcro vacío. Hasta hoy este hecho produce gran sorpresa y alegría entre los creyentes y no solo eso, sino que tiene un significado mayor pues representa la esperanza de redención que tenemos y también la oportunidad que el Eterno nos ha dado por medio de su hijo de ser vivificados en él 1Corintios 15:21-22. 21 (Porque por cuanto la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un Hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque, así como en el Adán todos mueren, así también en el Mesías todos serán vivificados.

La resurrección del Mesías nos guía a hacer teshuvá, entendemos que alejados Elohim, en rebeldía y desobediencia, solo recibiremos la muerte eterna. Y si por contrario decidimos volver al Padre por medio de Yeshúa y negarnos a nosotros mismos para servirle en ruaj y en verdad, entonces seremos levantados.

Esa alegría de las discípulas aún permanece en nosotros al saber que por medio de Yeshúa hemos muerto al viejo hombre apegado a sus pasiones y deseos y hemos renacido, que se nos ha dado la oportunidad de tener una nueva vida para caminar conforme a la voluntad del Eterno, en obediencia, integridad y santidad, limpiando así diariamente nuestras vestiduras. Y que tenemos la esperanza en su segunda venida sabiendo que, si permanecemos fieles, sin apartarnos de la instrucción, recibiremos lo que ha prometido, seremos tenidos por dignos y levantados para vida eterna a heredar las moradas celestiales. Por eso nuestro deber es proseguir a la meta, viviendo como verdaderos discípulos que no pierden su enfoque de las cosas celestiales, esforzándose por dar buenos frutos hasta el final, para ser hallados vestidos y no en vergüenza.

Un aspecto que me llama la atención es la incredulidad de los apóstoles, recordemos que el adversario los había zarandeado y quizás estaban tan tristes que pensaron que era imposible que un suceso así ocurriera, pero luego Yeshúa los confirma para que dejaran de dudar y creyeran en la profecía cumplida. Lo que nos demuestra la importancia de la emunáh, sin fe es imposible agradar a Elohim.

V13-49 El camino a Emaús

Estos dos discípulos que iban camino a Emaús estaban desanimados porque, aunque creían en el Mesías tenían otras expectativas acerca del reino, basadas en una esperanza terrenal, no habían comprendido el cumplimiento de la profecía, aún estaban cegados y no tenían claros los conceptos del reino, pues Yeshúa en varias ocasiones les dijo que su reino no es como los de este mundo sino celestial y que se hace presente cuando una persona se somete al Padre por medio de él para hacer su voluntad. Ellos tenían que entender que era necesario que el Mesías muriera para traer redención a las almas, pero que luego resucitaría, por eso Yeshúa cuando iban en el camino les relató todo lo que estaba escrito acerca de él en la Tórah, en los profetas y en los salmos. Todas las cosas ya se habíancumplido, pero ellos estaban siendo insensatos y tardos para creer.  Al llegar a la aldea lo invitaron a pasar y cuando estaban compartiendo en la mesa y él partió el pan lo reconocieron, pero él desapareció de su vista. En ese momento comenzaron a creer y fueron a darles la noticia a los de Jerusalén, quienes ya conocían lo sucedido porque Yeshúa le había aparecido también a Shimon. Mientras ellos hablaban de estas cosas, él se les apareció en medio y dijo: Shalom alegen (Paz a vosotros). Ellos reaccionaron con temor, aún estaban turbados, pero él les mostró sus manos y sus pies, les pidió de comer y les abrió el entendimiento para que pudiesen comprender las escrituras. De ese modo le reconocieron claramente y ya no hubo más dudas de que verdaderamente había resucitado y de que las palabras que por tanto tiempo les estuvo diciendo eran ciertas, la profecía se había cumplido y ellos tuvieron el privilegio de ser testigos de estas cosas, y tenían la encomienda de anunciarlas; predicar la buena nueva, el llamado a teshuvá y el perdón de pecados, tanto a Israel como a las naciones. Además, les dijo que no se fueran de Jerusalén hasta el cumplimiento de la promesa (la venida de la Presencia Divina, tal y como ocurrió en Shavuot), estaban a muy pocos días de ser ungidos.

V50-53 Luego de decirles estas cosas fue levantado a los lugares celestiales y sus discípulos quedaron muy gozosos, siempre exaltando y bendiciendo a Elohim y en espera del cumplimiento de la promesa.

Hemos sido muy bendecidos al recibir de los emisarios el testimonio de Yeshúa, él es el mejor ejemplo a seguir que tenemos y sus palabras nos motivan a perseverar para alcanzar la promesa de vida eterna.