Menguar para crecer en espíritu y verdad (Juan 4:1-42)

Por: Thalía Castillo

V1-4 Los fariseos eran un grupo religioso que se oponía a Yeshúa y a sus enseñanzas, ellos lo rechazaban y siempre buscaban la forma de ponerle trampas para hacerlo caer, porque su objetivo era deshacerse de él. Al oír que el Mesías purificaba, aunque realmente no era él sino sus discípulos, intentarían persuadir al pueblo y ponerlos en su contra. Como el ministerio de Yeshúa recién estaba comenzando, él decide irse de Judea para cumplir la labor que el Padre le había dado, llevar el mensaje de la buena nueva para rescatar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Se dirigió hacia Galilea, pero antes le era necesario pasar por Samaria. Esa ubicación geográfica corresponde a las tribus del Norte, las cuales fueron enviadas al exilio por el imperio Asirio, cuando los israelitas fueron expulsados, el rey de Asiria dio la orden de traer extranjeros para ocupar esa tierra y que se estableciesen allí. 2Reyes 15:24 Y el rey de Asiria trajo gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los hizo habitar en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel. Así ocuparon Samaria, y habitaron en sus ciudades.Años más tarde con el regreso del exilio en tiempos de Zorobabel, Esdras y Nehemías, no solo regresaron judíos sino también representantes de las demás tribus, y volvieron a ocupar sus lugares aunque ya moraban personas de otras naciones. Con el transcurso del tiempo se fueron asimilando y el norte de Israel se convirtió en un sitio de mucha desviación, se habían apartado del Eterno y de su instrucción, como se cita en otros versículos estaban como ovejas sin pastor, las tinieblas hacen alusión a la oscuridad, allí espiritualmente no había luz, y por consiguiente mucha confusión y tropiezos pues no se puede ver hacia dónde vamos, ese pueblo estaba sin dirección, no tenían esa luz que hace referencia a la palabra del Eterno, como dijo el salmista la instrucción es lámpara, una lumbrera en nuestro caminar. Y por ello era una región de muerte, estaban muertos en sus delitos y pecados, sin vida, bajo el dominio del enemigo. Y esto me hizo recordar a esa condición en la que nos encontrábamos muchos sin el Mesías, en confusión, viviendo quizás de forma vana, o creyendo servir al Eterno, pero siguiendo dogmas y doctrinas, como veremos en el ejemplo de la mujer samaritana. Pero la luz de Yeshúa les resplandeció Mateo 4:15-16. 15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, más allá del Jordán, Galilea de los gentiles. 16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz, Y a los asentados en región y sombra de muerte, Una luz les amaneció.

En todas esas ciudades había ovejas que era necesario rescatar, como estaba profetizado en Isaías 9:1-2. 1 Pero no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia. Como en tiempos pasados hizo que fuera despreciada la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, así en los venideros la hará esplendorosa por el camino del mar, al otro lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas verá gran luz; A los que moraban en tierra de sombra de muerte, Les resplandecerá la luz.

V5-42Porción de la mujer samaritana.

El Mesías fue específicamente a una ciudad llamada Sicar, H7941 שֵׁכָר shekár

de H7937; intoxicante, i.e. licor intensamente alcohólico: -bebedor, bebida, embriaguez, sidra.

Ese era el estado en que se encontraba Israel, mezclado entre las naciones, pero el remanente que decidiera creer en Yeshúa y obedecerle sería salvo.

Y este aspecto nos exhorta a cuidar nuestra vida para evitar caer en esa condición, y la mejor manera de hacerlo es haciendo morir a nuestra carne, y sometiéndonos al Padre por medio de Yeshúa. Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta.

Yeshúa al encontrarse con la mujer le pidió que le sacara agua del pozo para beber y ella se asombró mucho de que él le hablase pues los judíos y los samaritanos no se trataban, debido a que los judíos consideraban a los samaritanos como gentiles, ellos hacían todo lo posible por no viajar a través de Samaria. Pero Yeshúa no tenía motivos para vivir con esas restricciones culturales. Al contrario, él vino a derribar ese gran muro de prejuicios que los separaba y hacer de ambos pueblos uno.

El Mesías le dice que si ella supiera quién es él, ella le pediría agua viva, pero la samaritana en primera instancia no comprendió, creyó que él se refería a aspectos terrenales, no tenía entendimiento de los aspectos celestiales, y le pregunta si él era mayor que Yaacov, el cual les había dado ese `pozo, pues los samaritanos creían que ese era el lugar más importante para servir al Eterno. Mas Yeshúa le iba a enseñar algo mayor, la forma correcta de acercarse al Todopoderoso, y le dijo que aquel que bebiera del agua que él le daría no tendría sed jamás, ella continuaba pensando que él se refería a algo físico y le pidió de esa agua, pero Yeshúa estaba haciendo alusión a que él era el medio para llegar al Padre, la verdadera fuente que porta el agua de vida, que hacer referencia a la Presencia del Padre, la cual podrían recibir todos aquellos que creyeran e hicieran teshuvá.

Él le pidió que llamara a su esposo, y ella le contestó que no tenía, y Yeshúa le declaró todo lo que estaba sucediendo en su vida, y que aún estaba en adulterio, ella se sorprendió y creyó en sus palabras. Ella es una figura de Israel, en estado de embriaguez, fornicando con los ídolos de las naciones y sin servir a su verdadero esposo que era el Eterno. Ezequiel 16:32-33. 32 ¡Ah, mujer adúltera, que en vez de su marido admites los extraños! 33 A toda ramera se le paga un precio, pero tú pagabas tu precio a todos tus amantes, y les dabas regalos, para que de todos lados vinieran a pecar contigo.

La mujer le dijo a Yeshúa que él era un profeta, porque le dijo todo lo que ella había hecho, y le comentó que sus antepasados habían servido en ese monte pero que los judíos decían que era en Jerusalén, ese era el motivo del pleito, y realmente los judíos estaban en el lugar correcto hasta ese momento porque así el Eterno lo había determinado y la salvación que es el Mesías vendría de ellos, pero Yeshúa le explica algo muy importante y es que había llegado el momento de destruir esas creencias y conceptos religiosos, pues ya ni en ese monte ni en Jerusalén servirían al Eterno, sino que los verdaderos servidores lo harían en espíritu y verdad, porque a esos el Padre busca para que le sirvan. Lo cual nos demuestra que no es necesario asistir a un lugar físico para buscar del Eterno sino nacer de nuevo, menguar nuestra carne, para recibir su presencia y darle un servicio de forma sincera, con toda intención y cómo Él lo pide. Los creyentes en el Mesías somos templo de la presencia del Padre y desde nuestra vida le debemos ofrecer un servicio que sea grato.

Ella le comenta que sabían que vendría el Enviado llamado el Mesías y Yeshúa le dice que él mismo era, se le reveló como el Ungido del Eterno de forma muy directa. En eso llegaron sus discípulos y les asombró que hablaba con una mujer, pero no le dijeron nada, y ella de inmediato corrió a la ciudad y comenzó a dar testimonio diciendo: ¡Venid! ¡Ved a un hombre que me dijo todo lo que hice! ¿No será éste el Ungido?

Mientras los discípulos instaban al Mesías a comer, pero él les responde que su comida era hacer la voluntad del Padre, esa era la prioridad de su vida acabar la obra que el Eterno le había mandado para recoger fruto para vida eterna. Lo cual nos enseña la importancia de negarnos a nosotros mismo para servir al Todopoderoso, él debe ser lo más importante en nuestra vida.

Muchos samaritanos creyeron por el testimonio de la mujer, pero muchos más al oír las palabras de Yeshúa y le rogaron que se quedara allí y estuvo con ellos 2 días, que nos hacen referencia a estos 2000 años en los cuales se le ha abierto la puerta a los gentiles para que entren y sean injertados en el verdadero Israel del Eterno. Se nos ha da una gran oportunidad que debemos aprovechar y que debemos cuidar, menguando a nuestra carne y sirviendo en ruaj y en verdad.