Orden y tareas en la estepa (Números 1 y 2)

por: Thalía Castillo

Recapitulación: En la ocasión anterior concluimos el estudio del libro de Vaykrá, el cual nos trajo múltiples enseñanzas que podemos aplicar en nuestras vidas como jóvenes creyentes, entre ellas encontramos: el llamado a la santidad, que como ya hemos visto no es ser perfectos, pero si esforzarnos por vivir una vida de acuerdo a la instrucción, sin asimilarnos a las costumbres de las naciones, que son vanidad, actuando como verdaderos ministros consagrados, comprometidos con el Eterno y fieles a su llamado.

Introducción: Iniciamos el estudio del libro de Números, Bemidbar que significa en el desierto o más bien en la estepa. El Eterno guió a su pueblo a la estepa para que estuvieran apartados del resto de las naciones, esto era una gran oportunidad para ellos, pues sin interrupciones externas podrían poner todos sus sentidos en las instrucciones que el Creador había dado por medio de Moshé.De ello podemos aprender mucho, por ejemplo la necesidad de poner nuestra atención en el Eterno, y permitirle que nos hable a través de su palabra y que su Ruaj nos dirija. Muchas veces el Padre nos aparta de situaciones, lugares e incluso personas para que podamos reflexionar en su instrucción y ofrecerle un servicio genuino y sin distracciones. A lo largo del estudio de este libro nos daremos cuenta que no son sólo números, sino que igual que los anteriores libros de la Tórah, encierra múltiples aplicaciones para nosotros, pues como ellos hemos recibido libertad de la esclavitud de este mundo por medio de Yeshúa, tenemos el medio para acercarnos al Padre y somos el lugar de su presencia, entonces poseemos todo para servirle, y la principal enseñanza que nos trae es, que en nuestras manos está mantener la salvación, prosiguiendo a la meta, a pesar de las adversidades, pues  con las armas que poseemos (Tórah ,el Mesías y el Aliento Santo) lograremos vencer.

Resumen Números 1

Este libro comienza con el censo realizado a los hijos de Israel, todos los varones de 20 años para arriba debían ser contados, los levitas tuvieron que llevar a cabo esta labor, junto a cada uno de los príncipes de las 12 casas paternas, estos hombres eran dirigentes en el pueblo. De esto podemos tomar como sombra a los 12 apóstoles (sheliajim), quienes fueron ordenados por el Mesías para ser líderes y guías de todos los creyentes, tenían una gran responsabilidad y no podían fallar, pues de su mensaje y de su ejemplo dependía la difusión de la buena nueva.

Mateo19:28 Yeshúa les respondió: —Les aseguro que cuando llegue el tiempo en que todo sea renovado, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono majestuoso, ustedes que me han seguido se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

 Los varones censados eran los que podían ir a la guerra y resultaron seiscientos seis mil  quinientos cincuenta. ¿Por qué el Eterno mandaría a contarlos , si Él sabe incluso el número de nuestros cabellos?. Aunque el Padre sabe todas las cosas, se muestra su deseo de que los israelitas que ya tenían la suficiente madurez conocieran sus responsabilidades y que tendrían que rendir cuentas delante de Él, más adelante muchos de los que fueron contados perecieron en el desierto por su rebeldía  e incredulidad, esto demuestra que no sólo basta ser parte del pueblo santo, sino que se debe mantener una conducta íntegra y responsable para mantenerse en él; y asimismo sucede hoy día, el favor del Eterno se mostró para nosotros que éramos ajenos y por medio de Yeshúa hemos sido injertados en el olivo natural, pero si no persevéramos en la obediencia y la santidad y por el contrario nos desviamos y somos irresponsables, descuidando nuestra salvación, también podemos ser cortados.

Los levitas no debían ser contados en este censo, ellos tenían diferentes funciones en la Tienda de Reunión, su vida era completamente dedicada al Creador, cada uno de ellos tenía un rol dentro del ministerio. Por medio de Yeshúa hemos sido constituidos ministros consagrados al Padre, Él nos ha dado dones para que los usemos en la edificación del cuerpo del Mesías, lugar actual de su presencia. Por tanto debemos ser diligentes en el servicio, somos instrumentos del Creador en esta tierra, que por medio de sus vidas deben ser luz a otros, para que siga siendo levantado este Tabérnaculo no hecho de manos.

Rom 12:4  Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función;

Rom 12:5  así los muchos somos un cuerpo en el Mesías, y cada uno, miembros los unos de los otros.

Rom 12:6  De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos fue dada, si es de profecía, úselo según la analogía de la fe;

Rom 12:7  si diaconado, en el servicio; el que enseña, en la enseñanza,

Rom 12:8  el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con generosidad; el que cuida de los demás, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.

Rom 12:9  El amor sea sin hipocresía, aborreciendo lo malo, allegaos a lo bueno;

Rom 12:10  amándoos unos a otros con amor fraternal; en cuanto a honor, prefiriéndoos unos a otros;

Rom 12:11  en cuanto a diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

Resumen Números 2

En este capítulo se relata la forma en que acamparon cada una de las tribús, se dice que iban al lado de su bandera. Este texto es muy usado para justificar el uso de la bandera del estado sionista israelí y sobre todo el uso del símbolo que la identifica, conocido como la Estrella de David, el cual tiene orígenes paganos y jamás fue usado por el rey David, pues como él mismo cita en múltiples ocasiones, su escudo era el Eterno.

Salmo 3:3  Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi esplendor; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!

Cabe aclarar que aunque en el libro de Números se cita que cada tribu tenía su bandera, en la escritura no se dice que estás banderas tuvieran símbolos o figuras, en la tradición judía suele plantearse que cada tribu era representada por la forma en que Yaacov le profetizó a cada uno de sus hijos, (Génesis 49), pero no hay ningún texto que confirme esto. Lo más probable es que cada bandera tenía sus nombres o un color, como lo vemos en el pectoral del Gran Ministro, como una señal. Los símbolos que vemos en la escritura por ejemplo la menorah y el arca del pacto, fueron ordenados por el Eterno, para que lo usaran en su servicio, no que los objetos tuvieran poder o fueran algo, sino que fueron santificados porque su presencia estaba allí y cada uno ellos encerraba una sombra del Mesías. Pero de ninguna manera debe rendírsele culto a ningún objeto, ni usarse como amuleto de protección, pues se estaría cayendo en idolatría.

Deu 4:15  Así, guardad diligentemente vuestras almas, ya que ninguna figura visteis el día en que YHVH os habló en Horeb en medio del fuego,

Deu 4:16 no sea que os corrompáis y os fabriquéis escultura; imagen de algún ídolo con forma de hombre o de mujer,

Deu 4:17 o figura de alguna bestia que está en la tierra, o figura de algún ave que vuela por los cielos,

Deu 4:18 o figura de algún reptil que repta por el suelo, o figura de pez alguno que nade en las aguas debajo de la tierra.

Deu 4:19  No sea que, alzando tus ojos a los cielos y viendo el sol, y la luna y las estrellas, todo el cortejo de los cielos, te dejes seducir y te postres ante ellos, y les rindas culto, siendo que YHVH tu Dios los ha dado como porción suya a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

Continuando en el capítulo 2 vemos que los hijos de Israel estaban muy bien ordenados y a la cabeza iba la tribú de Judá con su príncipe. Esto demuestra que esta tribú sería la que tendría el mando hasta que viniera el Mesías, y realmente esto se cumplió, a partir del reinado de David.

Génesis 49:10  El cetro no se apartará de Judá, ni de entre sus pies el bastón de mando, hasta que llegue el verdadero rey,[n]  quien merece la obediencia de los pueblos.

Una vez venido ese verdadero rey, el principal, Yeshúa nuestro Mesías, entendemos que es a él a quien debemos obedecer, pues sus instrucciones responden totalmente a la voluntad del Creador, es él, el estandarte de nuestras vidas.

La tienda de reunión estaba ubicada en el centro, lo cual representaba que la presencia divina estaba en medio de ellos, si el Eterno iba con ellos, entonces podían avanzar confiados de que, sería Él, quien les daría el triunfo sobre sus enemigos. Y es precisamente esto lo más importante para un verdadero creyente, que el Padre sea el centro de su vida, la mayor prioridad y no un complemento, pues de esta manera podremos llevar a cabo el resto de nuestras tareas y peregrinar confiados en que Él está con nosotros, a pesar de cualquier circunstancia que podamos vivir.

Conclusión

Aunque estos capítulos narran el censo de los hijos de Israel y luego su organización a la hora de acampar, dejan importantes aprendizajes:

  1. Apartarnos del ruido de este mundo para poder escuchar la voz de Elohim y su instrucción para nuestras vidas.
  2. Ser responsables en nuestro servicio al Creador, no actuando con pereza o liviandad, sino utilizando nuestros dones y talentos para la edificación del cuerpo del Mesías.
  3. Que llevemos una vida ordenada y obediente, donde nuestras palabras concuerden con nuestros actos y donde Elohim sea el centro.