Recibiendo la luz para dar testimonio de ella (Juan 1)

Por: Thalía Castillo

Iniciamos el estudio de la buena nueva de Yohanán, el cual dio testimonio acerca de la vida del Mesías, él fue uno de sus discípulos, su nombre significa: el Eterno favorece, es conocido como el discípulo amado, se piensa que era de linaje levita, pues se cree que su madre Salomé era prima o hermana de Miriam, siendo así él sería primo de Yeshúa. Tiene una forma de narrar parecida a la de los esenios, muy elevada, describe los aspectos celestiales del Mesías, como Ben (hijo) Elohim.

V1-3 Juan 1:1-3 (Versión El Código Real). 1Desde un principio era dabar (palabra) de Elohim y aquél dabar estaba siempre ante Elohim y el dabar que ya existía era la expresión misma de Elohim. 2Éste existía desde un principio ante Elohim.3 Todas las cosas por dabar fueron hechas y sin ello, nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En esta versión se explican de forma más clara los primeros versículos, se entiende que el Mesías tiene preexistencia y que él fue emanado por el Padre desde antes de la fundación del mundo y luego por medio de él el Eterno hizo todas las cosas.

Génesis 1:1En un principio creó ’Elohim los cielos y la tierra.

La palabra que se traduce como principio en hebreo es reshít H7225 רֵאשִׁיתde lo mismo que H7218; primero, en lugar, tiempo, orden o rango (especialmente primicias): –cabeza, comienzo, primer fruto, mayoría, nuevo, primero, primicia, principal, principio.

El primer versículo de la Tórah se puede entender también que, con el principal, con la cabeza o con el primero el Eterno hizo los cielos y la tierra.

En Proverbios también hay una referencia de ello, Proverbios 8:22-32. 22 El Eterno me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. 23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. 24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. 25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada; 26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. 27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; 28 Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; 29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, 30 Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. 31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres. 32 Ahora, pues, hijos, oídme, Y dichosos los que guardan mis caminos.

La palabra procedía del Eterno, pero el Padre en sí no necesitaba hablar, sino que lo hacía a través del hijo, quien expresaba la dabar del Todopoderoso. Lo que el Mesías decía no lo hacía por sí mismo, sino que el Eterno ponía en él lo que debía externar y así lo continúo haciendo hasta su venida Juan 12:49-50. 49 Porque Yo no he hablado por mí mismo, sino que el Padre que me envió, Él me ha dado mandamiento de lo que he de decir y lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Por tanto, lo que Yo hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.

Yeshúa es la expresión visible del Elohim invisible, es quien lo representa, como dice en el versículo 18. Juan 1:18 Nadie ha visto jamás a Elohim; el Unigénito de Elohim, que está en el seno del Padre, Él lo reveló.

Aunque Yeshúa estaba desde el principio con el Eterno, es importante aclarar que no son la misma persona, es un error creer en el dogma de la trinidad, pues el Creador es uno y único, superior a todas las cosas, su hijo es el medio para llegar a él, quien le representa.

Colosenses 1:15-17. 15 Él es la imagen del Elohim invisible, el primogénito de toda creación, 16 porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles: tronos, dominios, principados, potestades; todo fue creado por Él y para Él, 17 y Él es antes de todas las cosas, y todo subsiste en Él,

1Timoteo 6:16 el Único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. A Él sea honor y dominio eterno, amén.

El Eterno no tiene forma, él es Aliento, Yeshúa es quien lo mostró, él si tiene forma, es su mensajero a quien el Padre usa para darse a conocer, por ejemplo, como un actor y su representante, no son la misma persona, pero el representante da a conocer quién es el actor.

V4-5 El Padre le concedió a su hijo el poder de tener vida en sí mismo.  Juan 5:26Porque como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también dio al Hijo tener vida en Sí mismo.

Aunque el Eterno es el autor de la vida, le concedió a Yeshúa la facultad de dar vida, por medio de su entrega todo el que cree recibe la promesa de la resurrección para vida eterna y no solo esto, sino que somos vivificados, recibimos la presencia del Padre que nos guía a toda verdad, para consagrarnos y dedicar nuestro peregrinar a servirle, pues antes estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Efesios 2:1-7. 1 En cuanto a vosotros, estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, según el curso de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, del espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. 3 Entre ellos también vivimos todos nosotros en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás; 4 pero Elohim, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con el Mesías (por su favor inmerecido habéis sido salvados), 6  y juntamente con Yeshúa el Mesías nos resucitó y nos hizo sentar en los celestiales, 7 para mostrar en los siglos venideros la inmensurable riqueza de su favor, en su bondad para con nosotros en Yeshúa el Mesías.

Dependemos del Mesías para entrar en la eternidad, él es esa luz (Urim) que nos da la revelación del Eterno para que nos apartemos de las tinieblas y vivamos de acuerdo a su voluntad, poniendo por obra la instrucción para de este modo llegar a ser maduros (Tamín).

V6-8 En esta porción se habla de Yohanán, quien fue enviado por el Eterno a preparar el camino delante del Mesías, él daba testimonio de que estaba a punto de llegar el Salvador, la luz del mundo yque la voluntad del Eterno era perdonar a todo aquel que hiciera verdaderamente teshuvá, ya el tiempo de espera se había cumplido. Los israelitas iban a él y hacían inmersión en el río Jordán. Sus palabras eran verdaderas por ello exhortaba al pueblo a regresar al Todopoderoso, siempre aclaró que él no era el Mesías, sino esa voz que clamaba en el desierto: Preparad el camino del Señor, Allanad sus sendas. (Marcos 1:3)

V9-14 El Eterno creó todas las cosas por medio de su hijo y lo envió al mundo para darnos vida y traer redención, pero algunos no le creyeron, decidieron rebelarse y permanecer en las tinieblas. A pesar de ello Yeshúa cumplió de forma completa la labor que el Padre le había dado y muchos sí le recibieron con gozo, entendieron que él era ese profeta que habría de venir anunciado por Moshé, fueron iluminados con su luz, esa que hasta hoy continúa alumbrando nuestras vidas; por medio de su entrega en el madero, a todos los que hemos reconocido su autoridad, creído y obedecido el llamado del Eterno por medio de él, se nos dio la oportunidad de ser hechos hijos de Elohim, pues nos ha sellado con su presencia y nos ha hecho coparticipes juntamente con Yeshúa.

Romanos 8:14-17. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Elohim, éstos son hijos de Elohim. 15 Porque no recibisteis espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor; sino que recibisteis el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba! (¡Padre!) 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Elohim. 17 Y si hijos, también herederos: por una parte, herederos de Elohim, y por la otra, coherederos con el Mesías, ya que juntamente padecemos para que juntamente seamos exaltados.

V15-18 De la plenitud del Mesías tomamos todos, pues él nos ha hecho partícipes de la Presencia del Eterno, esto ha sido un regalo inmerecido, el favor y la verdad han venido por medio de Yeshúa. La Tórah y el Mesías son los dos testigos que nos guían de regreso al Padre. Y de todas estas cosas Yohanán daba testimonio.

Colosenses 2:9-12. 9 Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina, 10 y estáis completos en Él, el cual es la cabeza de todo principado y potestad; 11 en quien también fuisteis circuncidados con una circuncisión hecha sin mano, desvistiéndoos enteramente del cuerpo de la carne, por medio de la circuncisión del Mesías; 12 sepultados juntamente con Él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados con Él, por medio de la fe en el poder de Elohim que lo resucitó de entre los muertos.

V19-28 Testimonio de Yohanán

La fama de Yohanán se había extendido, pues muchos israelitas iban con él a hacer inmersión en el río Jordán, por ello le enviaron ministros y levitas a hacerle preguntas, estas interrogantes están basadas en la esperanza que tenía el pueblo de Israel, primero querían saber quién era, y Yohanán les confesó claramente que él no era el Mesías, luego le preguntaron si era Elías y dijo que no, y esta respuesta puede traer cierta confusión, pues Yeshúa mismo dijo que Yohanán era el Elías que habría de venir, y si lo era, pero los judíos de la época esperaban la reencarnación misma del profeta en un hombre, lo esperaban de forma física pero no debía ser así sino que el Eterno enviaría a un hombre con el aliento de Elías, con la misma misión que era reconciliar al pueblo y prepararlo para la llegada del Mesías, Lucas 1:17  E irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos; a preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto. De este modo podemos comprender porque Yohanán contestó de ese modo. También le preguntaron si él era el profeta, ese que estaba anunciado en la Tórah, en Deuteronomio 18:18, a lo cual respondió que no, pues ese era Yeshúa. Y finalmente le preguntaron que entonces quién era y dijo lo que estaba profetizado acerca de él en Isaías 40:3 Una voz clama: ¡Preparad en el desierto el camino al Señor! ¡Allanad en el yermo una calzada a nuestro Señor!De este modo dejó clara su indentidad.

Los fariseos que también habían sido enviados le preguntaron que entonces por qué hacía inmersión, al parecer no habían comprendido que Yohanán había sido enviado por el Eterno. Y é aprovechó para anunciarles que ya en medio de ellos estaba ese que era mayor que él, Yeshúa.

V29-34 Al día siguiente Yohanán vio al Mesías, y expresó que ese era el Cordero de Elohim, el que quita el pecado del mundo, esto haciendo referencia a lo sucedido con Abraham cuando el Eterno le pidió entregar a su hijo Isaac, y él dijo: Génesis 22:8 Dijo Abraham: ’Elohim se proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y ambos iban juntos. Ese sería Yeshúa, el cual sería entregado en lugar de la humanidad para traer el perdón de pecados, acercarnos al Padre y darnos la promesa de vida eterna.

Yohanán supo reconocerlo pues vio la presencia del Eterno descendiendo sobre él en forma de paloma, y sabía que ese era al que el Eterno le dio la autoridad para purificar por medio del Aliento Santo para producir un nuevo nacimiento en los creyentes, y no solo esto, sino que lo llama Ben Elohim, dejando clara la verdadera identidad de Yeshúa.

V35-51 Dos de los discípulos de Yohanán al escuchar sus palabras decidieron seguir a Yeshúa pues entendieron que él era el Mesías, cuando se encontraron con él lo llamaron Rabí, reconociendo de este modo su autoridad y él les permitió seguirle, uno de ellos era Andrés, el cual le dio testimonio a su hermano Shimon y a este Yeshúa le llamó Kefa (Pedro).

Al siguiente día Yeshúa se dirigió a Galilea, allí halló a Felipe y le pidió que lo siguiera, este accedió de inmediato, y también le dio testimonio a Natanael, un varón justo, que en un principio tuvo dudas, pero al escuchar las palabras del Mesías lo reconoció de inmediato como el Hijo de Elohim, el Rey de Israel. Yeshúa le dijo que vería cosas aún mayores pues él vino a ser esa conexión entre el cielo y la tierra y darles la oportunidad a los que le creyeran y obedecieran de tener acceso a las moradas celestiales.