Si alguno tiene sed que venga a Yeshúa sin división (Juan7)

Por: Thalía Castillo

V1-9 Producto de los milagros y enseñanzas de Yeshúa los religiosos querían matarlo, pero dentro del pueblo se generaban muchas controversias acerca de él, algunos al ver sus obras creían y otros no se definían pues sus tradiciones los hacían dudar. Incluso los propios hermanos de Yeshúa tenían dudas acerca de él. En ese tiempo estaba cerca la festividad de Sukot y ellos querían que él subiera para que se mostrara ante todos, al parecer buscaban confirmar que realmente él era Mesías. Pero Yeshúa les dijo que subieran ellos porque aún su tiempo no había llegado, estas palabras hacen alusión al cumplimiento profético de esta festividad que habla sobre el momento donde el Eterno hará morada entre los hombres, en esta cita santa Yeshúa no se iba a manifestar sino en Pésaj; Sukot tiene que ver con su segunda venida y la promesa de las moradas eternas. También les dijo que el tiempo de ellos estaba presto, instándolos a cumplir el mandamiento de congregarse en los días establecidos por el Creador. Por otra parte, se refirió al rechazo que él sufría de parte del mundo, pues él les mostraba su pecado y aquellas almas que prefirieran las tinieblas lo aborrecían.

V10-31Más tarde él también subió a la festividad para cumplir con el mandamiento, pero lo hizo encubierto porque los religiosos lo buscaban, estaban muy decididos a acabar con su vida. Pero a la par toda la multitud hablaba acerca de él, su fama creció mucho, sabían que en él había algo diferente, unos decían que era bueno y otros que no lo era, sino que engañaba al pueblo, pero estos cuestionamientos lo hacían en secreto por temor a los líderes, parece que los religiosos incluso les prohibieron hablar de Yeshúa. En la mitad de la fiesta Yeshúa subió y enseñaba en el templo, es admirable que a pesar de sufrir tanta percusión él no detuvo su labor, sino que se centró en obedecer al Eterno. Todos se maravillaban preguntándose que cómo era posible que él tuviera tanto conocimiento si no había estudiado sabiendo que él no fue a ninguna escuela religiosa, ni pertenecía a alguna secta, pero ignoraban que todo lo que él sabía lo recibió de su Padre, él no tuvo religión su fe era la misma de los patriarcas. Y quienes quisieran obedecer realmente al Creador lograrían reconocerle, porque él no hablaba por su propia cuenta, ni buscaba el reconocimiento humano, sino el esplendor que viene del Todopoderoso. Muy diferente a los religiosos, que presumían ante todos de su extrema observancia, pero finalmente eran transgresores de la Tórah porque querían matarlo. El Mesías les puso el ejemplo de la circuncisión para mostrarles que actuaban de forma incongruente, se guiaban por sus propios razonamientos y tradiciones por eso no eran capaces de juzgar con justo juicio reconociendo que las obras que él hacía eran justas y acordes a la instrucción del Eterno.

Vemos que todos habían quedado maravillados por las palabras del Mesías, aunque los líderes querían matarlo no se atrevían. Algo que me llama la atención es que pareciera que estas personas esperaban que los gobernantes lo reconocieran primero, lo que demuestra que le tenían mucho temor a la autoridad, pero de este modo muchos olvidaban que es necesario agradar a Elohim antes que a los hombres.

También mostraban su incredulidad al decir que cuando el Mesías viniera nadie sabría de dónde vendría, esta creencia era parte de la tradición, opinaban que nadie sabría el origen del Mesías, que no tendría linaje como Melquisedec, pero por otra parte otros creían que sería descendiente de David; ni aún en eso se ponían de acuerdo, porque tenían sus propias interpretaciones y aunque las tomaban de versículos de la escritura, muchas veces no los interpretaban correctamente.Ya este grupo daba por hecho que Yeshúa no era el Mesías porque no cumplía con sus expectativas. Era necesario que ellos dejaran de ser odres viejos para poder recibir el vino nuevo, porque si no, no lograrían reconocer a Yeshúa hasta que dejaran los moldes de la religión. Y es lo mismo que pasa hoy en día, si nos aferramos a nuestros dogmas y tradiciones y no ponemos como prioridad agradar al Padre es imposible conocer realmente al Mesías, pues no se trata solo de creer en él, sino que debemos creerle a él y por ende estar dispuestos a obedecerle. Nosotros no somos el centro, sino que la prioridad es el Eterno y poner por obra lo que él ha dicho. Yeshúa es el profeta al cual oír, ellos estaban viendo señales y aun así se endurecieron. Juan 20:29 Jesús le dice: ¿Porque me has visto, has creído? Benditos los que no vieron y creyeron.

Pero al escuchar sus palabras muchos creyeron, su testimonio era irreprochable, quién podría hacer más señales que él.

V32-53 Pero continuaban las divisiones, no conseguían ponerse de acuerdo y los fariseos junto a los principales ministros decidieron mandar alguaciles para prenderlo. Yeshúa les dijo que a donde él iría ellos no podrían ir, refiriéndose a su levantamiento a los lugares celestiales luego de su muerte y resurrección, y también sus palabras hacen alusión a que él es el único medio para llegar al Padre y si los religiosos continuaban en su obstinación jamás lograrían reconocerle y tener acceso a las moradas eternas dónde él está. Ellos no entendieron lo que decía y lo tomaron de forma literal pensando que se retiraría a otra región.

El último y gran día de la fiesta en Shminí Atzeret dijo: Si alguno tiene sed venga a mí y beba. El que cree en mi como dice la escritura de su interior correrán ríos de agua viva. El Mesías estaba refiriéndose al Aliento Santo que recibirían todos los que creyeran en él, que junto a la palabra son esas aguas que fluyen en nuestras vidas y que nos preservarán en santidad para alcanzar la vida eterna. Esta promesa tuvo su cumplimiento en Shavuot, aquellos primeros 120 discípulos fueron ungidos con la Presencia Divina y del mismo modo hasta nuestros días.

Joel 2:28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, Vuestros ancianos soñarán sueños, Y vuestros jóvenes verán visiones. Joel 2:29 También sobre los siervos y las siervas Derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Isaías 12:2 He aquí Elohim es mi salvación; Me aseguraré y no temeré, Porque mi fortaleza y mi cántico es YHVH, Y Él fue mi salvación. Isaías 12:3 Sacaréis aguas con alegría Del manantial de la salvación. Isaías 12:4 Y diréis aquel día: ¡Dad gracias a YHVH, e invocad su Nombre! ¡Contad a los pueblos sus proezas! ¡Proclamad que su Nombre es excelso!

Zacarías 14:8 Aquel día acontecerá también que de Jerusalén saldrán aguas vivas: la mitad de ellas hacia el mar Oriental y la otra mitad hacia el mar Occidental, en verano y en invierno. Zacarías14:9 Y YHVH será Rey sobre toda la tierra. En aquel día YHVH será uno, y uno su Nombre.

Estas palabras de Yeshúa les sirvieron a muchos para confirmar que realmente él era el profeta que habría de venir citado en Deuteronomio 18:18, y otros afirmaban que él era el Mesías, sus ojos fueron abiertos y tendrían acceso a esas aguas que fluirían de sus vidas como manantiales que brotan para vida eterna. En cambio, otros continuaban dudando, estaban muy divididos por sus creencias.

Los alguaciles que habían sido enviados quedaron tan maravillados que no fueron capaces de prenderle, les dijeron a los fariseos y a los ministros que jamás un hombre había hablado como lo hacía Yeshúa, pero los religiosos continuaban endurecidos, juzgaban a los que habían creído de ser ignorantes de la Tórah, era tanta su soberbia que no les interesaba juzgar según la instrucción aunque decían guardarla, ni siquiera quisieron escuchar a Nicodemo, Yeshúa ya estaba descartado por ser de Galilea.

Finalmente, para que el pueblo lograra reconocer a Yeshúa, debían estar dispuestos a dejar sus tradiciones y conceptos preestablecidos, que los dividían para escucharlo y obedecerlo solo a él, como lo debemos hacer todos hasta el día de hoy.