Testimonios

¡Bendiciones!

Mi nombre es Jackeline Jiménez, soy de la ciudad de Cuernavaca, Morelos y tengo 16 años de edad. Mis padres son Jorge Jiménez Mendoza y Lourdes Pacheco García, en la infancia era algo terca pero a pesar de eso era como un títere, ya que atravesaba por una etapa en la que no razonaba lo que estaba haciendo por que estaba distraída en otras cosas como: jugar entre otras cosas que se hacen en la infancia. Mis padres no conocían sobre la palabra, pero después de algunos años mi madre comenzó a conocer sobre ella en el cristianismo. Mis hermanos, y por consiguiente yo, estuvimos algunos años en esa religión, pero después tanto mi familia como yo pasamos por muchas situaciones difíciles que se fueron dando. Primero, falleció mi hermano mayor por causa de la negligencia de parte de la doctora, ya que dijo que tenía gastritis, cuando en realidad tenía neumonía. Posteriormente, lo llevamos con otro doctor, pero lamentablemente cuando él se dio cuenta del error ya era demasiado tarde. En ése momento me sentía confundida y me deje llevar por los sentimientos de la situación, por eso al principio no entendía lo que sucedía por la inmadurez que tenia a los 6 años de edad. Ahora, puedo comprender que muchas veces suceden para hacernos reaccionar, y tienen un propósito. En ese entonces, mi padre comenzó a buscar al Eterno pero de una forma equivocada en el cristianismo, por medio de un pastor que asistió al funeral de mi hermano. Él, en cierta forma nos compartió sus conocimientos sobre la palabra; empezamos a reunirnos, forjando hábitos conformé a las creencias cristianas donde estuvimos. Fue sólo por algún tiempo, pues los pastores se tuvieron que ir a otra ciudad y los hermanos que se reunían en la casa del pastor se quedaron a estudiar con nosotros, pero en ellos no se veía el interés hacía la palabra. Primero, nos reuníamos los domingos, sin embargo, después mi padre empezó a conocer mejor de la Palabra, y comenzamos a reunirnos para guardar el sábado. A partir de ese cambió, se apartaron los hermanos. Consecuentemente, empezamos a celebrar Shabat (día de reposo) en familia, como debía ser. Ahora veo como el eterno fue poniendo todo en su lugar para acercarnos mas a la verdad. Después, mi mamá comenzó a tener muchos problemas de salud: estrés, cansancio crónico, ansiedad, depresión y nuevamente el pastor que había asistido al funeral nos recomendó escuchar los estudios del hermano Antonio Miranda, donde poco tiempo después mi padre se contacto con el hermano Antonio Miranda. Mi papá le comentó la situación por lo que estábamos pasando, nos apoyaron en oración, y con ayuda del Eterno mi mamá se recuperó. Cuando todo esto pasó, yo tenía 12 años de edad y en ese momento mis estudios eran mi prioridad, sin embargo, aprendí a poner a mi familia primero antes que a mí, apoyando a mi madre en lo que podía: le dejaba preparado algo de comer antes de irme a la escuela, para que se levantará a desayunar. Al regresar, cuidaba de mis hermanos, incluso a veces faltaba a clases; después conformé pasaba el tiempo escuchaba los estudios del hermano Antonio. Posteriormente, al entrar a la secundaria, mis prioridades habían cambiado por el ambiente en el que estaba, pues empecé a imitar los malos hábitos de las malas amistades que tenía. Al pasar algún tiempo, mis prioridades volvieron a cambiar, y empecé a cuestionarme quién era realmente, porque escuchaba los estudios, pero no los ponía en práctica. Esto me hizo analizar todo lo que había estado haciendo y la oportunidad que el Eterno me estaba dando y yo no la aprovechaba. También, esto me hizo seguir adelante y comenzó a haber un cambió en mi vida, reflejándolo en hechos y no en palabras. Me mantuve así por un tiempo, pero después de algún tiempo me di cuenta de que todavía me faltaba algo por hacer a parte de que me estaba esforzando por no volver a asimilarme. Reflexionando, entendí que en mi peregrinar tenía que ser el Creador mi prioridad, pues le estaba dedicando mas tiempo a mi futuro, cayendo en la tentación buscando el lado fácil de salir del problema. Al mismo tiempo, buscaba la forma de poner primero tanto al Creador, como a mis estudios; fue cuando entendí que no se podía servir a dos señores al mismo tiempo y decidí dejar el sistema educativo para entregarme completamente al servicio del Eterno. Decidí ir tras las prioridades celestiales, para cumplir el papel que el Eterno concedió a las mujeres. Al tomar esa decisión me di cuenta que se trataba de hacer a un lado todo lo que no me dejaba proseguir a la meta, aprovechando mejor mi tiempo en cosas útiles y no vanas.

Por algunas situaciones mis papás ya no asistían a la congregación donde estábamos y comenzaron una búsqueda de la verdad y de un lugar donde la enseñanza bíblica estuviera bien; de pronto llegaron a la casa de estudios cielos nuevos y tierra nueva, y comenzaron a conectarse por internet a las clases en vivo, en ese entonces yo tenía 15 años, y no recuerdo exactamente como, pero pronto comencé a escuchar los estudios bíblicos con mis papás.
Comencé a entender, comprender y aprender muchas cosas, sobre la Torah (mandamientos de los primeros 5 libros de la Biblia), sobre las verdaderas festividades y a guardarlas así como el shabat (día de reposo), sobre personajes bíblicos y sobre las cosas que hay que cambiar, mejorar o aprender para nuestra vida; pero lo que más recuerdo que me impactó fue conocer del Mesías y entender realmente quien es él, si había escuchado un poco sobre el Mesías, más en las caricaturas para niños bíblicas que cuentan su historia y sus milagros, pero no tenía bien la idea de quien era realmente el Mesías.
También en ese entonces, y hasta ahora, comencé a apoyar a un ministerio bíblico para niños llamado “Ledor Vador”, lo que también me ha ayudado a conocer más sobre la Escritura y dar un servicio al Eterno.

Creo que todavía me falta mucho por aprender y mejorar, pero me esfuerzo por permanecer, mejorar mi vida, mi carácter, mi forma de ser, de amar al prójimo, de seguir las enseñanzas del Mesías, de servir al Eterno, en pocas palabras me esfuerzo por permanecer en el Eterno y en el Mesías, así que prosigo a la meta…

¡Shalom!

Soy Sebastián Arévalo, tengo 25 años de edad y soy de la Ciudad de México, donde actualmente resido. Mi testimonio comienza algunos años antes de que naciera. Mi padre fue diagnosticado con un cáncer muy agresivo del cual solo le daban 3 meses de vida, esta situación llevó a mi familia acercarse al Eterno. Primero, asistimos a una iglesia Católica donde por misericordia del Eterno mi padre sanó y gracias a ese milagro pude nacer.
Muy poco tiempo de mi vida fui católico, ya que esta iglesia donde asistíamos, cambió cuando el que en ese entonces era el sacerdote dejó sus creencias católicas y se movió al cristianismo, y con él, gran parte de la iglesia incluyéndonos nosotros. A partir de ahí, mi familia y yo nos fuimos desarrollando en la iglesia cristiana, que a pesar de ser un sistema religioso formado por hombres, nos sirvió como medio para en un futuro acercarnos al Eterno. Tiempo después nos cambiamos de iglesia y en esta nos involucramos bastante, mi hermano en los jóvenes, mis padres en la contabilidad y yo en la escuela dominical donde después comenzaría a ser maestro. De esta forma nos fuimos involucrando cada vez más; yo pasé desde ser maestro de escuela dominical a ser parte del grupo de líderes de jóvenes y de la alabanza. Todas estas vivencias fueron importantes en la formación de la persona que soy hoy en día, pues fue ahí cuando me empecé a enfrentar a la realidad de los sistemas religiosos. Me di cuenta cómo la gente hablaba mal de otros, inventaban chismes, codiciaban lo de los demás, se utilizaba lo recaudado de las ofrendas para los lujos de líderes, e incluso hasta se cometían trasgresiones fuertes contra la Torah y los líderes escondían lo sucedió con tal de que la gente no se fuera. Por todo esto comencé alejarme de las enseñanzas, y seducido por el mundo me empecé a comportar de una forma muy contraría a la que sabía que Yeshuá nos había enseñado. Así estuve algún tiempo, hasta que mi mal comportamiento me llevó a una fuerte enfermedad de ansiedad y depresión de la cual el Eterno por gracia me liberó.
De ahí regrese al cristianismo y estuve un tiempo bien, pero sin darme cuenta, regresé a vagar, pasando por otras iglesias donde fui líder de jóvenes, y de alabanza. La razón por la estaba ahí era por un aspecto social, buscando amigos y parejas, y no por buscar en verdad del Eterno. Entonces, un día comencé a ver cómo se comportaban mis amigos de ahí, de una forma más parecida al mundo que a Yeshua, y cómo mi interés por solo estar buscando un noviazgo con personas que aunque se decían creyentes eran más un yugo desigual al extremo, me estaba volviendo alejar. Fue cuando después de algunos problemas de mi familia y nuevamente una depresión por no saber cuál era el camino que el Eterno quería para mi vida. Mi mamá me compartió unos audios donde decían que todo lo que según yo conocía de la vida con el Eterno, era totalmente diferente y que aun no gustándome en un principio porque me redargüía, sabía que tenían razón. Estos audios eran de Cielos Nuevos y Tierra Nueva, posteriormente comencé a escucharlos y cada día luchando contra mi ser dejando las cosas del mundo. Seguía avanzando, cada vez me sentía más cómodo sabiendo que estaba tratando de cumplir lo que el Eterno quería. Desde entonces, decidí empezar ha cumplir con el Shabat y las fiestas, dejando totalmente el sistema religioso. Poco tiempo después descubrí que no era el único joven, sino había otros que de la misma forma buscaban seguir las enseñanzas de Yeshúa y la Torah. Por lo tanto, me integré al grupo de Jóvenes Peregrinando donde ya por fin no estoy vagando, sino peregrinando hacia la promesa de regresar al Eterno.

Shalom

Mi nombre es Thalía Castillo, tengo 21 años, nací en La Habana, Cuba.  A los 4 años de edad comencé a asistir a la iglesia cristiana evangélica, pues mi mamá y mi abuela me llevaron. A los 6 años de edad mis padres se divorciaron, fue muy duro y a raíz de ello mi papá se fue de la casa y se desentendió de su papel como padre también, esa situación provocó en mí el deseo de refugiarme en el Creador pues sabía que no me dejaría, claro desde la perspectiva cristiana, pero a la vez guardaba gran rencor hacia mi padre. Años más tarde el Eterno me hizo entender que eso sólo me dañaba, amargaba e impedía avanzar por lo cual decidí perdonarlo y fue una enorme liberación. En esa época cambiamos de iglesia a una del mismo corte evangélico, mi abuela me regaló un Nuevo Testamento Ilustrado para niños, que leía cada noche y luego oraba, mi mamá y mi abuela me motivaban a hacerlo, el Eterno en su inmensa misericordia consolaba mi corazón por la ausencia de mi padre terrenal y yo sentía que tenía una relación especial con Él, ya no asistía los domingos a la iglesia pues comencé a estudiar francés y me coincidía, solo en las vacaciones iba a la escuelita de verano de la iglesia.

Cuando entré en la secundaria continuaba creyendo en el Eterno como cristiana, pero cada vez más me iba asimilando al mundo, con amistades, la música, la forma en que me vestía, los programas que veía, aunque mi abuela no me permitía ir a fiestas, ni salidas de noche, lo cual agradezco mucho pues el Padre me guardó de muchas cosas, pero en la escuela con mis amigos era una más.  Luego entré en el preuniversitario, pero me había alejado mucho del Creador, y mi abuela un domingo me comenta que en su iglesia se iba a realizar un bautismo masivo, me preguntó si quería participar y le dije que sí. Cuando fuimos en la clase de preparación dijeron que esto implicaba un cambio de vida y un compromiso con el Mesías, me sentía muy contenta pero era pura emoción, ese mismo día me bauticé pero no seguí asistiendo a la iglesia, incluso no fui ni a buscar el diploma de bautismo , no se había producido un cambio en mí.

En la escuela conocí a una compañera de aula que era cristiana y me invitó a su iglesia (bautista) y comencé a asistir con regularidad, eran estrictos en cuanto a que las mujeres se vistieran con recato, no celebraban la navidad pues entendían que el Mesías  no había nacido en esa fecha, no usaban el arbolito, hablaban de la influencia nefasta de las series y programas televisivos los cuales veía y me costó dejar; yo sentía que ese era el lugar donde habitaba el Padre, no faltaba a los cultos y me comprometí firmemente.  Al año y medio de estar asistiendo los pastores se divorciaron, qué decepción, la pastora se quedó a cargo y enviaron a varios pastores del concilio para apoyar, cada vez se iban más hermanos pero yo seguía creyendo que ese era el lugar, ya no teníamos donde reunirnos y cada uno de nosotros brindaba su casa; el último pastor que fue, era descendiente de judío y guardaba Torah, aunque no lo sabíamos, y muy sutilmente nos motivó al estudio del Antiguo Testamento, celebramos Pesaj sin saber bien lo que era, pero él se tuvo que ir y la iglesia prácticamente se desintegró. Ya apenas nos reuníamos, pero había quedado en mí el deseo de leer la palabra de principio a fin y no solo textos aislados, como se suele hacer cada domingo, en esa época escuché un testimonio de una cantante cristiana que seguía, donde decía que había recibido del Padre que tenía que guardar el sábado, me identifiqué y lo empecé a hacer a mi manera, a la par mi compañera de escuela y hermana de la iglesia cristiana junto con mi antigua pastora comenzaron en las Raíces Hebreas y me compartieron junto a otros hermanos, yo al principio no estaba de acuerdo y veía imposible que el hombre pudiera cumplir con los 613 mandamientos como le llamaba. Más tarde a través de estudio vi que el creyente necesita guardar la instrucción del Creador (Torah) y empecé a asistir a la congregación mesiánica con ellos, para mí todo era nuevo y tenía muchas dudas sobre algunos planteamientos que se sostenían, pues me parecían aislados de la Escritura, y le preguntaba a los hermanos que si se suponía que esa era la verdad porque también en el mesianismo existían tantas denominaciones, mandamientos de hombres y divisiones. Mi familia se oponía a que asistiera a esa congregación, pero yo continuaba yendo y pensaba que si faltaba ofendería al Eterno, vivía puro activismo y religiosidad pues practicaba algunos ritos sin un verdadero entendimiento, aunque muchas cosas de mi vida cambiaron pues comencé a guardar Shabat, las festividades, la dieta kosher y las agradezco, no tenía una relación plena con el Eterno con tantas añadiduras que me distanciaban de Él.

 Un día buscando en Internet un estudio sobre Pesaj encontré el canal de Cielos nuevos y me incomodaba lo que escuchaba en un inicio, pues me hacía ver las cosas que estaban mal en mi vida y no quería dejar costumbres religiosas, aspiraciones y deseos egoístas de superación e independencia femenina en todos los aspectos, opuestas al propósito para el cual me creó el Eterno como mujer, esposa y madre. Yo sabía que era cierto lo que oía en los estudios, pero me costaba darme por vencida, sin embargo, entendí que si vivía en tibieza sería desechada por el Eterno y decidí morir a mí misma dejando el sistema religioso primeramente y viviendo una verdadera relación con el Padre, permitiéndole hacer su obra en mi vida;  comprendí que estoy llamada a un servicio en espíritu y verdad y no cumplir por cumplir sin entendimiento para satisfacer expectativas de hombres. Tomé la decisión se servirle como Él quiere, pues la vida no me alcanzaría para agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Muchas de mis dudas han ido siendo esclarecidas a través del verdadero estudio de la palabra y de los audios de cielos nuevos y el lado femenino de la biblia con la verdadera interpretación del Mesías,  hace unos días me uní al grupo de jóvenes peregrinando para continuar estudiando la palabra sin adulteración y afirmarme cada vez más en la roca(Yeshúa), sabiendo que aún quedan muchos aspectos en mi vida por moldear, pero como dijo el emisario Pablo debemos proseguir a la meta, pues de qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma,  mejor que mi alma permanezca en el Mesías y perder las ataduras del mundo que nada son comparadas con la esperanza eterna.